Bruxismo: por qué aprietas los dientes y qué hacer cuando el dolor aparece
Si has llegado hasta aquí probablemente alguien te ha dicho que tienes bruxismo, o sospechas que lo tienes. Y es muy posible que, en lugar de tranquilidad, eso te haya generado más preguntas que respuestas.
El bruxismo, es una de las consultas más frecuentes en fisioterapia orofacial. Llegáis con la palabra “bruxismo” en la cabeza, muchas veces algo preocupados, sin saber muy bien qué implica ni qué tenéis que hacer al respecto.
A priori, no tienes por qué preocuparte. El bruxismo es simplemente una conducta y, muchas veces, representa un síntoma. No es una patología en sí misma, sino, suele ser, la consecuencia de otra cosa.
En este artículo te explico qué es realmente el bruxismo, por qué ocurre y en qué casos sí merece la pena estudiarlo con más detalle.
1. ¿Qué es el bruxismo, y por qué duele?
El bruxismo no es una patología ni un trastorno del movimiento, únicamente es una conducta mediante la cual apretamos la musculatura masticatoria o rechinamos los dientes de forma normalmente inconsciente. Además de ser una conducta, en muchas ocasiones representa un síntoma de otras situaciones de salud. En este caso, hablamos de bruxismo secundario, y este puede ser perjudicial (para la salud de tus dientes, encías o percepción de dolor) o puede ser incluso algo beneficioso para ti. Aunque, que te aporte algún beneficio, no excluye que pueda seguir produciendo dolor o desgaste dental en algunas ocasiones. Más adelante encontrarás más información sobre su función de riesgo o protectora y de qué puede ser síntoma el bruxismo.
Ahora, ¿por qué duele el bruxismo? Antes de empezar, te diré que el bruxismo realmente no siempre duele, casi todas las personas que conoces bruxan en mayor o menor medida e incluso, como has leído anteriormente, puede llegar a ser un hábito beneficioso en algunos contextos. Si tienes dolor de cabeza, dolor mandibular o cervical, es importante valorar antes otras posibles fuentes de dolor, ya que el bruxismo no suele generar tantos síntomas como solemos pensar. En ocasiones, presencia de trastornos temporomandibulares, síndromes cervicales o cefaleas primarias o secundarias son las causantes del dolor y el bruxismo simplemente lo agrava o incluso coexiste de forma inocua con ellas.
Cuando todas estas causas se excluyen, y sospechamos finalmente que el bruxismo puede ser la fuente del dolor, esto suele ser porque hay un desequilibrio entre la capacidad de nuestra mandíbula y la demanda que genera el hábito bruxista. Es decir, una mandíbula que está constantemente apretando, contrayéndose, gastando energía y generando desechos metabólicos, muy fácilmente superará la capacidad del sistema para generar fuerza, aguantar las presiones y tensiones mecánicas y procesar todos los desechos y metabolitos generados por el esfuerzo realizado.
Una analogía sencilla
Imagina que tu mandíbula es como uno de tus brazos, sujetando una pesada bolsa de la compra durante horas. Durante el esfuerzo, empiezas a notar una fatiga intensa, y al día siguiente aparece un dolor muscular sordo y de fondo que te acompaña todo el día. Imagínate, si además de bruxar durante la noche, aprietas también cuando estás despierto. Acaba siendo una carga que difícilmente nuestra mandíbula puede tolerar, y por supuesto, finalmente se siente de forma dolorosa.
2. ¿Cómo sé si debería revisar mi bruxismo?
Si tienes síntomas como dolor mandibular, cefalea o desgaste dental excesivo, es importante revisar qué puede estar pasando. Como te he comentado antes, primero habrá que estudiar muy bien tu caso y descartar todas las otras fuentes posibles de síntomas y signos. Esto es, porque una cefalea que se relaciona con dolor mandibular, en ocasiones puede ser, efectivamente dolor referido de la mandíbula o la coexistencia de un trastorno temporomandibular y una cefalea primaria como la cefalea tensional. Si no se identifican correctamente las fuentes, después del tratamiento no resolverás completamente tus síntomas. Igual sucede con el desgaste dental. Solemos asociar el desgaste al bruxismo, sin embargo, otros factores como la saliva ácida, patologías digestivas que cursan con reflujo, dietas ácidas, etc. suelen generar erosión química en el diente y producen un mayor desgaste o potencian la abrasión generada por el propio bruxismo. Con lo que, de nuevo, resolver el bruxismo no frenaría el desgaste en su totalidad.
Además, como se ha señalado anteriormente, el bruxismo puede ser el síntoma de otra cosa. En muchas ocasiones, el bruxismo del sueño se relaciona con trastornos respiratorios como la apnea o hipoapnea del sueño, trastornos neurológicos como el parkinson o el síndrome de piernas inquietas, problemas digestivos como la enfermedad por reflujo gastroesofágico o la esofagitis eosinofílica o efectos adversos de fármacos principalmente psiquiátricos. Con lo que, si sospechas tener bruxismo y tienes otras comorbilidades, es muy importante valorar si el bruxismo puede ser consecuencia de estas. Ya que conocerlo puede guiar el tratamiento y establecer un pronóstico claro.